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Y con más de 40 años… vaya locura, aquí lo tienes todo
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Qué es el esquí telemark y por qué deberías probarlo al menos una vez aunque sea lo más raro que has visto nunca en la nieve.
El esquí telemark: cuando esquiar parece bailar
Si alguna vez has visto a alguien bajando una pista con una técnica que parece más un baile elegante que una bajada agresiva… probablemente viste a un esquiador de telemark. Esas rodillas flexionadas, los giros tan fluidos, ese estilo tan… libre.
El telemark es una de esas disciplinas que o te enamora o ni la entiendes. Pero lo que está claro es que no deja a nadie indiferente. No es lo más popular, ni lo más fácil. Pero es especial. Y en este artículo te lo vamos a contar todo: desde su historia, hasta cómo puedes empezar tú mismo, y por qué (aunque parezca anticuado), cada vez tiene más fans.
¿Qué es el esquí telemark?
Empecemos por lo básico. El esquí telemark es una técnica de descenso donde el talón del pie no va fijado a la fijación del esquí. Sí, como en el esquí de fondo. Pero con esquís más anchos, y en pendientes bastante más inclinadas.
La postura es muy característica: una pierna adelantada, la otra flexionada detrás, con la rodilla casi tocando la nieve. Así se hacen los giros. Así se baja la montaña.
Es una combinación entre esquí alpino y esquí de fondo, con un estilo propio. Y aunque parezca que va más lento, el control que da es brutal. Muchos lo llaman el arte de esquiar.
Un poco de historia: de Noruega al mundo
Todo empezó en el siglo XIX en la región de Telemark, Noruega. De ahí viene el nombre. Fue un señor llamado Sondre Norheim quien se inventó esta forma de esquiar, para tener más control en descensos y saltos.
Durante años fue la forma habitual de esquiar. Pero claro, llegaron los remontes, las estaciones, las fijaciones alpinas… y el telemark cayó un poco en el olvido.
Hasta los años 70. Ahí un grupo de locos (americanos, como no) lo redescubrieron en Colorado y lo pusieron de moda otra vez. Desde entonces, ha habido una especie de comunidad fiel al telemark que lo mantiene vivo, como una cultura paralela dentro del mundo del esquí.
¿Por qué alguien haría telemark hoy en día?
Buena pregunta. Porque seamos sinceros: el telemark es más difícil. Te duelen más las piernas. Vas más lento. Y te caes más al principio.
Pero tiene cosas que el esquí normal no tiene. Aquí van unas cuantas razones por las que engancha:
1. Estilo único
No hay nada más elegante que un giro bien hecho de telemark. Parece que estés bailando con la montaña.
2. Control total
El movimiento de flexión te da mucho más control en nieve complicada: polvo, costra, hielo…
3. Piernas de acero
Hacer telemark es como hacer sentadillas todo el día. Sí, cuesta… pero te pone en forma.
4. Libertad de movimiento
Como el talón no está fijado, puedes caminar, subir cuestas, moverte mejor fuera de pista.
5. Menos gente, más comunidad
La comunidad telemarkera es pequeña, pero muy fiel. Cuando ves a otro telemarker, se saludan como si fueran de una secta secreta.
Cómo empezar en el telemark (sin morir en el intento)
Si te pica el gusanillo y quieres probarlo, aquí tienes lo básico que necesitas saber para empezar en el mundo del telemark:
1. Material específico
Necesitarás:
- Esquís de telemark: pueden ser parecidos a los de alpino, pero más ligeros.
- Botas de telemark: flexibles por delante, con sujeción media.
- Fijaciones de telemark: permiten que el talón se levante.
Hay fijaciones con cable (más clásicas) y otras más modernas tipo NTN (más rígidas y con freno de esquí).
2. Empieza en pista fácil
No te vayas al fuera de pista el primer día. Lo más probable es que te caigas en cada curva. Haz como los niños: pista azul, despacito y buena letra.
3. Clases o vídeos
Si puedes, contrata una clase. Si no, hay muchos vídeos en YouTube. Busca «telemark basics», y empieza con ejercicios de equilibrio, giros cortos, etc.
4. Paciencia (y cuádriceps)
No te frustres. Al principio parece imposible. Pero luego, cuando empiezas a encadenar giros… la sensación es adictiva.
¿Dónde se puede practicar telemark en España?
Aunque no es tan común, cada vez hay más gente que practica telemark en estaciones españolas. Algunas donde es más fácil encontrar otros «telemarkeros»:
- Baqueira Beret (Lleida): Muy buena para nieve polvo y fuera de pista.
- Formigal (Huesca): Amplia, con muchas pistas largas ideales para practicar.
- Sierra Nevada (Granada): Su rollito alternativo la hace ideal para el telemark.
- Cerler (Huesca): Tiene una comunidad pequeña pero fiel de telemarkeros.
- La Molina (Girona): Buen sitio para iniciarse en pistas azules y rojas suaves.
También se celebran encuentros y festivales de telemark como el Telemark Festival de Candanchú o el «Freeheel Fest» en los Pirineos.
¿Es caro hacer telemark?
Depende. Si ya tienes equipo de esquí, es un gasto extra. El material nuevo puede ser caro, pero hay mucho mercado de segunda mano. Y como es una disciplina más «nicho», muchas tiendas hacen buenos descuentos.
Gastos aproximados:
- Esquís: 300 – 700€
- Botas: 250 – 500€
- Fijaciones: 200 – 450€
Pero puedes alquilar para probar antes de comprar.
Ventajas y desventajas del telemark
Ventajas:
- Estilo fluido y elegante
- Gran control en cualquier tipo de nieve
- Mejor forma física
- Más libertad de movimiento
- Comunidad fiel y buena vibra
Desventajas:
- Más difícil que el esquí alpino
- Requiere más técnica y fuerza
- Más caro si partes de cero
- Pocas escuelas y alquileres en España
- No apto para los que quieren ir a tope siempre
Telemark vs esquí alpino: ¿con cuál me quedo?
No tienes que elegir uno para siempre. Muchos esquiadores hacen ambos, según el día. El telemark es más técnico, más lento y más físico. El alpino es más eficiente, más rápido y más fácil de aprender.
Pero si te gusta el reto, la estética y sentir que haces algo distinto… el telemark tiene un punto especial.
Curiosidades sobre el telemark que no sabías
- En los años 80 hubo incluso campeonatos del mundo de telemark. Hoy día, la competición existe, pero es minoritaria.
- Hay telemarkers que hacen freestyle, con trucos y saltos. ¡Una locura verlos!
- Algunos alpinistas usan el telemark para ascensiones y descensos extremos, ya que permite más flexibilidad que el equipo alpino.
- En Noruega, el Día del Telemark es fiesta nacional (bueno, no exactamente… pero casi).
- El lema no oficial del telemark es: Free the heel, free the mind (libera el talón, libera la mente).
¿Y si me hago telemarker?
Hazlo. Aunque sea un día. Alquila el equipo, apúntate a una clase, y prueba. No es una religión (aunque lo parezca). Pero sí es una forma distinta de esquiar que te conecta más con la montaña, con tu cuerpo y con el estilo.
No hace falta ser pro. Solo tener ganas de algo distinto. Y si te caes… pues te levantas con una sonrisa y sigues bajando con estilo. ¡Así se vive el telemark!
Conclusión: el telemark, más que una técnica
El esquí telemark no es solo una forma de bajar montañas. Es casi una filosofía. Es ir más lento, más consciente, con más flow. Es retar al cuerpo y a la mente. Y aunque no es lo más práctico, sí es de lo más bonito que puedes hacer sobre unos esquís.
¿Te animas?
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De esto poco se habla. Las 5 peores estaciones de esquí de España (y por qué mejor ir a otras)
Vale, esto puede doler a algunos… pero alguien tenía que decirlo. No todas las estaciones de esquí en España son una maravilla blanca. Algunas, por mucho que las pinten bonitas en Instagram, son un poco meh. Y no es por hacer hate gratuito, sino por ayudarte a evitarte un chasco y aprovechar bien tu tiempo y dinero.
Ojo: esto no quiere decir que estas estaciones sean un desastre total. Si estás cerca, si estás aprendiendo o si te van las emociones fuertes (tipo «qué aventura sobrevivir aquí»), puede que hasta les saques partido. Pero si tienes opciones mejores… tira pa’ otro lado.
1. Valgrande-Pajares (Asturias): entre niebla y remontes del siglo pasado
Por qué está en la lista:
- Infraestructura muy anticuada.
- Mucha niebla. Pero mucha. Tipo «no veo mis esquís».
- Clima muy variable. Un día paquetón, al siguiente llueve.
- Pistas cortas y desconectadas.
Ideal para: Gente de Oviedo o León que quiere hacer unas bajadas rápidas sin salir de casa.
Lo peor: La combinación «remontes lentos + meteorología chunga» es durilla.

2. Puerto de Navacerrada (Madrid): la nostalgia no siempre es suficiente
Por qué está en la lista:
- Casi nunca hay nieve natural.
- Se masifica con una facilidad brutal.
- Solo un par de pistas abiertas (cuando hay suerte).
- Instalaciones viejas y descuidadas.
Ideal para: Gente de Madrid con mono de nieve que no puede escapar un finde entero.
Lo peor: Llegar, aparcar, hacer cola… para bajar una pista que parece una pista de hielo.

3. La Pinilla (Segovia): potencial desperdiciado
Por qué está en la lista:
- Buen entorno pero mala gestión.
- Muchos días cerrada por falta de nieve o averías.
- Servicios flojos (cafetería, alquiler, señalización… todo justito).
- Se nota el abandono en general.
Ideal para: Esquiadores principiantes que están cerca y no quieren complicarse.
Lo peor: Podría ser una pasada si se invirtiera de verdad. Pero se quedó en lo que fue.

4. Valdezcaray (La Rioja): cuando el paisaje no lo es todo
Por qué está en la lista:
- Clima poco fiable. Lo mismo hay nieve que un vendaval del demonio.
- Pistas repetitivas y con poca variedad.
- Escasa nieve fuera de temporada alta.
- Muchos principiantes y poco nivel en general.
Ideal para: Echar un día con los colegas o con niños si estás por La Rioja o Burgos.
Lo peor: Si está lejos de ti, no merece el viaje. Muy básica.
5. Tavascán (Lleida): muy auténtica pero muy limitada
Por qué está en la lista:
- Solo tiene 5 pistas.
- Prácticamente desconocida y sin servicios.
- Remontes viejísimos y lentos.
- Mucho mejor para travesía que para alpino.
Ideal para: Locos del esquí de travesía o gente que quiere desconexión total.
Lo peor: Si vas pensando en una estación con «todo», saldrás decepcionado.
Esta de la foto es Valdelinares en Teruel, igual de flojilla.

Bonus track: estaciones que deberían mejorar
- Manzaneda (Ourense): Preciosa pero con demasiados días cerrada.
- Fuentes de Invierno (Asturias): Buen terreno pero infrautilizado.
- Llanos del Hospital: Para esquí nórdico, pero se queda muy corto para los de alpino.
Conclusión: lo barato (o lo cerca) a veces sale caro
Estas estaciones tienen su público y su momento, pero si puedes elegir… hay opciones mucho mejores en España. Que sí, que si estás en Madrid y no puedes escaparte a Formigal, pues te comes Navacerrada. Pero si puedes hacer unos kilómetros más, tu experiencia en la nieve puede ser infinitamente mejor.
Aprovecha la temporada, pero elige bien. Que esquiar debería ser una alegría, no una prueba de paciencia.
¡Nos vemos en las pistas (pero en las buenas)!
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Este chico ha pasado el invierno en una estación de esquí de Japón trabajando en un hotel y esquiando en sus ratos libres. Encontró el trabajo gracias a Workaway.info
Muy inspirador el video. Yo he usado Workaway y merece la pena.



